Poniendo en forma empresas
altamente productivas y plenamente humanas

 

 

kurt seyit ve şura

Untitled Document
compartir

formación

  curso de formación social
  principios
  campus virtual

 

integración

  sesión comida
  perspectivas

  congresos
  equipos

  think camp

 

transformación

  talleres

  curso de iniciación social

  protocolo

  casos

  sendero espiritual

 

servicios

  aula virtual
  e-biblioteca
  directorio
  boletín

 

comunidad

  expositores
  USEM Jóven

 

multimedia

  videos

  podcast

  webinars

 

Think Camp: Pensar la empresa como una comunidad


thinkcamp_2013_ok.jpg

                                                                                                                               VER MÁS FOTOS 


Los pasados 29, 30 de noviembre y 1 de diciembre, en Cuernavaca, Morelos, la USEM México llevó a cabo su ejercicio anual de pensamiento Think Camp 2013 con el tema: “Pensar la empresa como una comunidad”.

Con la participación de más de 50 asistentes, entre socios de la USEM e invitados, el objetivo central del Think Camp 2013 fue dedicar unos días a reflexionar de qué forma el contexto socioeconómico y cultural que vivimos impacta en nuestras comunidades, qué podemos hacer ante ello y por dónde empezar a actuar.

 

El panel de expositores estuvo integrado por el Dr. Adrián Ruiz de Chávez, filósofo, consultor y coordinador del Departamento de Humanidades de la Universidad Anáhuac; el Dr. Manuel Velasco y Arzac, doctor en Educación y Director de la Facultad de Humanidades de la Universidad La Salle; el Mtro. Miguel del Castillo, profesor e investigador del Departamento de Estudios Generales del ITAM; Jason Tyne, filósofo y empresario global, y el Dr. Alfredo Villafranca Quinto, empresario, doctor en sociología y profesor e investigador del ITAM.

 

A continuación te presentamos algunas de las ideas analizadas y discutidas durante las sesiones.


Impacto en la comunidad


Una conclusión de los análisis presentados es que el modelo económico imperante y el contexto cultural que vivimos han impactado negativamente a nuestras comunidades. Es así que hoy podemos hablar de dos grandes paradigmas económicos: uno dice que la generación de riqueza es para servir al prójimo, y otro que considera a las personas un bien de consumo, que ha establecido una explotación abierta y brutal, y que ha permitido que 32 millones de personas (0.7%) controlen el 41% de la riqueza del mundo.


Asimismo, hoy vivimos un complejo contexto cultural, al que varios autores llaman posmodernidad, en el que si bien hay logros que celebrar, la mayoría de las personas tienden a llevar una existencia superficial, apática, sin solidaridad social, centradas en sus propios intereses y en satisfacer sus deseos. El filósofo Gilles Lipovetsky le llama “La era del vacío”. Josep Stiglitz concluye que este feroz individualismo más el fundamentalismo del mercado que vivimos, ha traído como consecuencia una poca necesidad de comunidad y de confianza entre las personas.


Ante esta realidad, ¿qué hacer?


La propuesta es precisamente regresar a la comunión, a una economía solidaria y, en este contexto, atrevernos a pensar diferente. La economía de comunión busca generar riqueza humana en un marco de solidaridad y crear empresas preocupadas y ocupadas verdaderamente en el bienestar de la sociedad.


¿Por dónde empezar?


Una propuesta es comenzar por el trabajo y la introspección personal, y por identificar y poner en práctica factores que pueden convertir a nuestra empresa en una comunidad. De esta forma también contribuimos en la reconstrucción de nuestro tejido social, pues en la comunidad lo más valioso es el bien de las personas.


Integrar una comunidad


Algunos factores que integran más una comunidad, son:

  • El trabajo juntos para conseguir objetivos arduos, retadores, comunes. El esfuerzo común, de todos unidos.
  • Vivencias de experiencias comunes (pueden ser hechos relevantes en sentido positivo, como triunfos, éxitos, aventuras; o, aún en sentido negativo, tales como tragedias, accidentes o duelos). La historia común.
  • Propósitos comunes, ampliamente compartidos y logrados. Y el trabajo conjunto de planeación, realización, evaluación. Esto es, pensar juntos.
  • La convivencia, con sus subidas y bajadas, dificultades y logros. Tolerarse juntos.
  • Apoyar a los compañeros, sea animándolos, proporcionándoles recursos, echándoles porras o “no estorbando” conscientemente. El apoyo común.
  • Enfrentar los riesgos, los fracasos y tomar las medidas para “no rajarse” y proseguir con la frente en alto, en la lucha, con tenacidad y espíritu de superación, ayudan más que los éxitos inmediatos. La lucha en común.
  • El sacrificio personal por el otro que lucha a mi lado, cueste lo que cueste. “Salvarle la vida”.  La entrega común.
  • Ser responsable del otro, o de los otros. Hacerse cargo en el sentido más amplio. Un equipo común. Una comunidad común.
  • La confianza del líder. Y la confianza en el líder.
  • La ¡comunión común! De Perogrullo: la unidad común. Comunicación de ida y vuelta.

 

¡Te esperamos en el Think Camp 2014 con nuevas tendencias de pensamiento y propuestas de acción!




Califica este artículo

WorstNot so goodOKPretty GoodExcellent