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Conferencia de Robert Ouimet en USEM

Evento especial USEM

 

En febrero 2011, desde Canadá tuvimos la visita del empresario Robert Ouimet, quien nos brindó su conferencia "Todo les ha sido prestado... Testimonio de un empresario".

 

J. Robert Ouimet es doctor en ciencias económicas y sociales por la Universidad de Friburgo, diplomado de HEC Montreal y con MBA de la universidad de Columbia Bussines School. Imparte conferencias en el mundo entero presentando Nuestro Proyecto, un modelo original de transformación de la gestión interna que, su padre, J. René Ouimet, y luego él mismo, han experimentado desde 1933. La aplicación de Nuestro Proyecto en una empresa permite combinar la rentabilidad económica y la realización personal de los trabajadores.

 

Es autor del libro "Todo les ha sido prestado...". Testimonio de un empresario fuera de lo común, editado en México por IMDOSOC / USEM.


Esto fue parte de lo que nos compartió...

 


El encuentro con la madre Teresa de Calcuta

Fui a ver a la madre Teresa de Calcuta. Me llevó más de 4 años conseguir una cita con la madre Teresa, pero soy un director general muy persistente. Ella sabía que yo tenía una pregunta que le quería hacer, y cuando estaba sentado junto a ella, en abril de 1983, en una pequeña misa en la misma habitación, me dijo: "Señor Ouimet tiene usted una pregunta". Ella es una mujer de negocios, muy eficiente, yo le podría contar muchas historias sobre esto, y me preguntó ella:

 

"¿Tienes una pregunta?" Y le dije: "Sí, madre: ¿Debería yo de regalar todo lo que tengo? ¿Debería de regalar todo lo que tengo? ¿Le quedó clara la pregunta?".

 

Yo buscaba una respuesta clara y la recibí. Si ella me hubiera dicho que regresara a Montreal y regalara todo, lo hubiera hecho de inmediato. Y de alguna forma hubiera sido más fácil ahora que veo hacia atrás, 29 años después de este hecho. Ella me dijo:

 

"Señor, nada es suyo, no es dueño usted de nada. Propiedad privada, se ve que no pasó muy bien esa asignatura, ¿verdad?, no es suyo, todo lo tiene prestado. Sr. Ouimet, si quiere puede tratar de administrar todo eso para Él, pero mejor si lo hace con Él...".

 

Hace 10 años apenas, descubrí la diferencia colosal que hay entre para Él y con Él, juntos. Y si ustedes quieren hacerlo en su administración tienen que seguir la jerarquía del amor de Dios en su administración. Primero debe venir su esposa. En 1983, mi esposa Miriam, no era mi primera prioridad. Créanme, y si ella estuviera aquí (hablé con ella antes de llegar aquí esta mañana), si ella estuviera aquí les diría que sí, que ella no era mi primera prioridad en 1983, y en caso de que no conozcan al señor Ouimet...

 

"...Miriam no es su esposa, se la prestaron, va a tener que reportar sobre ella. Después de su esposa (y no antes), sus cuatro hijos, y sus cuatro hijos no son suyos tampoco, también se los prestaron. Y va a tener que reportar sobre el número 1, el número 2... Y Dios es un muy buen administrador: número 1, número 2, número 3, número 4 y después de sus cuatro hijos (y no antes de ellos), cada ser humano que trabaja, Señor Ouimet, en sus compañías, y en caso de que no lo sepa, tampoco son sus compañías, no son sus compañías".

 

Inmediatamente después de eso recibí la respuesta. Estaba dando un giro total a mi vida. Inmediatamente después otro don increíble se me dio, ella me dijo así, con una pequeña sonrisa, ella me dijo:

 

"Señor Ouimet, ¿quisiera usted unirse a la comunión y venir conmigo? Voy a dar la vuelta por nuestras casas en Calcuta. ¿Quiere venir conmigo?".

 

¿Ustedes hubieran dicho que no? Entonces la acompañé durante dos días, dos días con la madre Teresa visitando a los moribundos, a los que tenían lepra, a los que estaban desvalidos, a los que tenían prótesis y finalmente a los niños que se recogían de los basureros o de las calles. Lo vi antes de irme dos días después: ella tenía la bomba de neutrones, mucho más poderosa que la bomba atómica. Ella me dijo esto, y escuchen bien, no lo digo para ustedes, ese es su problema, yo tengo suficiente con mi propia conciencia:

 

"Señor Ouimet, aún cuando usted quisiera manejar todo por Dios, no lo intente sin rezar mucho, usted no podría hacerlo...".

 

Ahí en ese momento, el sábado por la mañana, en abril 16 de 1983, a las 8 de la mañana después de la misa con la madre Teresa, me estaba esperando un chofer para ir al aeropuerto y ella me dijo eso: "No lo intente sin haber rezado mucho antes porque si no, no va a poder hacerlo". Y yo sabía que tenía toda la razón: mi esposa, mis cuatro hijos, la gente en las compañías... Yo estaba haciendo exactamente lo contrario, estaba bebiendo cada vez más alcohol. Yo sabía que ella tenía la razón, por lo tanto, en el auto de camino al aeropuerto, afortunadamente tomé una decisión. Si yo hubiera esperado hasta llegar a Montreal se me habría olvidado. Tomé una decisión, ejercer la libertad personal para mí. Y yo no digo que esta es una muy buena decisión, pero no importa, yo tomé esa decisión. Cuando despegó la aeronave, obviamente yo iba en primera como todos nosotros podemos disfrutarla. Era un día bellísimo, como el día de hoy aquí en México. Miré por la ventana. Cuando despegó el avión le dije esto palabra por palabra a Jesús:

 

"Ok, acabo de aprender que no soy dueño de nada, acabo de aprender que tú me haz prestado todas estas cosas. Acabo de aprender que tengo que administrarlo para ti y mejor contigo. Y acabo de aprender que mi esposa, mis hijos y la gente en la organización... y una pequeña dama me acaba de decir no, no lo intentes si no rezas mucho, no vas a poder hacerlo... Simplemente te digo en este momento, Jesús, que la Madre tiene toda la razón yo soy incapaz de hacerlo, por lo tanto, les informo que tomé la decisión: Jesús a partir de mañana, abril 17 de 1983, voy a ir a recibirte en la eucaristía todos los días...".

 

Estamos a 28 años después de esa mañana y lo hice. Funcionó, y no se impresionen por el hecho de que durante 28 años lo hice, no tengo méritos por ello. Yo necesitaba más la eucaristía esta mañana que hace 25 años, y el resultado de ello es este: la combinación para mi frágil capacidad pecadora y débil, y la vida débil, la combinación del sacramento de reconciliación para mí.

No les estoy dando lecciones, espero que les quede claro, que lo entiendan: la combinación para mí, y estoy hablando como empresario, el trabajo en grupo entre el sacramento, Dios mío, ¿lo puedo intentar otra vez? Y el otro sacramento: recibirlo a Él en mi corazón. Esto es muy impresionante, Él entra a mi corazón. ¡Dios mío! Ni siquiera me pide que yo vaya a Él, Él viene a mí y me gusta eso. La combinación para mí de puedo intentarlo otra vez (como Teresa de Jesús decía) y entras a mi corazón, la combinación de los dos ha hecho el resto.

 



¿Cómo mostrar el amor a las personas en las empresas?

 

Me gustó eso. Es muy complicado y al mismo tiempo muy sencillo. Entre los seres humanos, la forma más poderosa para establecer contacto humano es un saludo, un apretón de manos auténtico, no las palabras, sino, un apretón de manos auténtico. ¿Cómo estás? Muy bien, gracias. Todo empieza ahí, especialmente en la organización, con los débiles y los frágiles en la línea de producción. Ellos saben todo sobre mí y cuando los veo a los ojos y les doy un apretón de manos, saben si soy un capitalista explotador del ser humano, o si tratamos de amarlos y cuidarlos, y les doy un apretón de manos, y estoy bastante seguro de que Jesús saludaba de mano, de manera muy auténtica. Todo lo que hay en el rapport humano, limpieza, humildad y autenticidad.









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