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Episodios revolucionarios: herencias y lecciones

 

Jean Meyer, sep 8 de 2010, USEM MéxicoTanto la guerra de Independencia como la Revolución de 1910 y el conflicto religioso de 1926 nos han dejado a los mexicanos una herencia muy rica, lecciones y también el problema de "cómo exaltar y cultivar los episodios revolucionarios y, al mismo tiempo, crear una sociedad civilizada donde haya diálogo y búsqueda de consenso, donde cada uno está dispuesto a hacer la mitad del camino", expresó en conferencia para USEM Jean Meyer Barth, miembro de la Academia Mexicana de la Historia y director de la revista internacional ISTOR.

 

 

Exaltar la revolución y a su vez buscar el diálogo

 

"México, al igual que Francia, tiene el problema de haberse fundado sobre una tradición revolucionaria... y ambos países comparten hasta la fecha el problema de cómo conciliar esto con la exaltación de la revolución, que es precisamente todo lo contrario, que es el recurso a la violencia y al exterminio del adversario. Es una pregunta que se queda abierta", sostuvo el también ciudadano mexicano desde 1979.

 

 

Nuestras herencias y sus costos

 

Explicó que la herencia que recibimos de nuestros episodios revolucionarios, "porque también la Independencia fue una revolución, y más que una guerra contra España, una guerra civil entre mexicanos", es muy rica: un México intregrado y poblado. Y también señaló sus costos:

 

"Entre 1810 y 1821, y luego otra vez entre 1833 y 1876; luego se estabiliza por 30-35 años bajo la batuta autoritaria, que no dictatorial, de Porfirio Díaz, y luego otra vez en 1913, fecha del asesinato de Madero, la catástrofe que precipitó a nuestros antepasados en el abismo de la guerra civil, del caos, de las grandes epidemias, de la migración masiva a Estados Unidos para huir del caos. Es cuando Los Ángeles y Chicago se fundan como ciudades mexicanas (lo son hasta la fecha), y eso dura hasta 1938, cuando Cárdenas y la Iglesia católica, son capaces, finalmente, de hacer la paz. La paz religiosa pero también la paz con los demás ámbitos. El resultado, aunque no lo crean ustedes, es una nación mexicana que es la más fuertemente integrada de toda América. Esto lo digo sin nacionalismo exagerado, no es mérito nuestro, es el resultado de las generaciones anteriores, de nuestras catástrofes, pero es el resultado también de lo positivo que se ha logrado".

 

Jean Meyer apuntó que ni Estados Unidos, país que no está tan seguro de su futuro como México, ni Canadá, constantemente amenazado por una eventual separación de Quebec, tienen esa integración, ni tampoco los países de Latinoamérica.

 

"México ha sido integrado principalmente por la religión, por la educación, por el ferrocarril y también a sangre y fuego por sus revoluciones y sus guerras civiles. Y es un costo altísimo el que han pagado nuestros antepasados. No queremos que eso vuelva a ocurrir, por eso me molesta mucho cuando se ponen en duda los fundamentos de la nacionalidad mexicana o identidad mexicana o cuando se juega con eventuales nacionalismos separatistas o se proclama que México es un mosaico de culturas", subrayó.

 

Con respecto al tema de la población, Meyer explicó que "México era un archipiélago de ciudades. En esas inmensidades, sin control, sin comunicaciones, cada caudillo, cada cacique, podía levantarse en armas y hacer lo que quisiera. Hubo que esperar la revolución del ferrocarril, en el porfiriato, y el crecimiento demográfico: porque entre 1870 y 1910 México arranca. Construye los ferrocarriles, comienza a urbanizarse, a tener un sistema de educación primaria, y la población pasa de 8 a 15 millones de habitantes. En 35 años se duplica la población".

 

"La Revolución mexicana nos vino a parar un tiempo los casi 16 millones. El censo de 1921 encontró menos habitantes. ¿Murieron un millón de mexicanos? No, si uno suma la guerra, las epidemias y el hambre, y los más de 500 mil que migraron definitivamente a Estados Unidos, sí: hay un millón menos en 1921 que en 1910. Hay que esperar a 1940 para contar a 18 millones de habitantes en México. Y luego lo que podemos llamar la explosión demográfica. Pero el México de hoy, con sus 125 millones de habitantes, en esta época de la tecnología y las comunicaciones, es viable. Hoy en día es una nación pujante, con problemas, como el de la inseguridad, pero que es un problema mundial", apuntó.

 

 

Élites irresponsables, pueblo acorralado

 

¿Qué lecciones podemos sacar en cuanto a la política? "Diría una sola palabra: responsabilidad", respondió el también catedrático del CIDE. Y subrayó que es claro cómo en tres momentos de la historia de México (Independencia, Revolución de 1910 y el conflicto religioso de 1926) los dirigentes actuaron con poca sabiduría política, poca capacidad de diálogo y concertación:

 

"Una sabia política pudo evitar la guerra de independencia. Lo que pedía la élite de la Nueva España no lo pedía el pueblo: a éste la independencia le tenía sin cuidado, lo que le preocupaba era la defensa de sus comunidades, de sus parroquias, de sus tierras, eventualmente de sus curas.... También se pudo haber evitado la revolución mexicana. Hasta el último momento, Madero intenta convencer a Don Porfirio. Nos hubiéramos evitado una revolución porque la primera revolución mexicana es estrictamente política y democrática... La tragedia del conflicto religioso, en 1926, con políticos responsables y con elementos del clero menos radicales, menos intransigentes, también se pudo haber evitado... El pueblo no tomó la iniciativa, fue un pleito, otra vez, de las élites. En este caso, las élites revolucionarias y los dirigentes de la Iglesia, que acorralaron al pueblo. Dirigentes irresponsables que nunca tomaron la medida de la posible reacción de ese pueblo".

 

 

Dejar de criticar el pasado y hacer nuestra autocrítica

 

Jean Meyer se mostró optimista en cuanto a que México saldrá adelante, como otras veces, de los difíciles problemas que enfrenta hoy, y exhortó: "En muchos aspectos debemos de dejar de criticar el pasado y hacer nuestra autocrítica. Hubo un tiempo, hasta los años 30, en que un juez mexicano era incorruptible, una herencia del siglo XIX. Hubo un tiempo en que la educación primaria en México merecía felicitaciones mundiales de la UNESCO, y por eso el ex secretario de educación Torres Bodet fue director general mundial de la UNESCO. Hoy sabemos en qué situación de crisis se encuentra nuestra educación, y el problema no son tanto nuestras universidades, es la escuela primaria: a los que pasan de la universidad los aceptan en Francia, en Estados Unidos, y tenemos carreras como medicina e ingeniería que son de primera. Nuestros matemáticos, nuestros físicos son internacionalmente reconocidos. Pero tenemos el problema de la base de la pirámide, que es la educación primaria".

 

La conferencia del Dr. Jean Meyer se realizó el 8 de septiembre, durante la sesión comida mensual de miembros, y se enmarca en el programa de anual de USEM México 2010:Transformación y Liderazgo en épocas de crisis. Su ponencia se tituló: "Revisión retrospectiva y prospectiva de la Independencia y Revolución mexicanas".

 

 

Audio y transcripción de la ponencia

 

Disponibles para miembros USEM 2010 desde la e-biblioteca:


   
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